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Los conciertos vallenatos virtuales, la reinvención del género

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DISYUNTIVA ENTRE LO ORIGINAL Y LO ACTUADO

¿Los conciertos virtuales deben ser actuados, bajo un libreto, vestido de gala o seguir la idiosincrasia natural del folklore vallenato?

Es un hecho, la acción de reinvención llegó a la música en general, pero como nuestro interés es el folklore vallenato, nos referimos directamente a ello.

En días pasados, se han visto conciertos de varios de los artistas que engalanan nuestra música. Primero
fue Jean Carlos Centeno, seguido de Elder Dayan, Fabián Corrales, Chiche Maestre, Poncho Zuleta, Dinastía Ramos y otros variados; de ellos se hacen críticas constructivas, deconstructivas y negativas.

Si bien es cierto que es nuestro folklore, ello nos hace propietarios del derecho a opinar, a criticar y a pensar qué estaría mejor, que se debería hacer y por supuesto, qué no se debería repetir.

Según un penalista de un prestigioso programa radial guajiro, como estos conciertos son vistos en todo
el mundo (hecho indiscutido), las presentaciones aparte de llevar intrínseco el objetivo de ser un éxito
comercial para recomponer el factor económico en beneficio de los artistas (léase cantantes, acordeoneros y demás del grupo música y sus familias obviamente), también, tienen la responsabilidad
de que al mostrar al mundo el folklore vallenato, expongan: una altura, un decoro, una elegancia y muchos son los adjetivos para decir que cada grupo, en cada presentación es responsable de hacer ver bien a la música vallenata.


Ahora bien, le hice la pregunta a mi hijo de 13 años que es un consumado Diomedista; es decir alguien
que pertenece a la generación Z (nacidos entre 1994-2010); sabe, sin equivocarse, que Diomedes ha sido, sino el mejor, uno de los mas grandes intérpretes de nuestra música. (tiene 3 días de estar oyendo
Simulación de Rafa Manjarrez), y me dijo, que lo mejor es que en los conciertos sigan presentándose de la misma forma en que son ellos, por que lo contrario es mostrar una mentira.


A raíz de la respuesta que me dió, me vino la idea de que tiene la razón; si la música vallenata, ha logrado un sitial, a nivel mundial, se debe, quizás, a su autenticidad; imaginémonos una presentación
“acartonada”, quizás vestidos de traje entero, en la que no escuchemos siquiera una expresión criolla, no se haga un chiste, no se salude, no se anime al acordeonero, guitarrista, cajero, etc a repetir un “pase”, y mucho menos se grite: “hay hombeee”. Sin decir nombres estoy seguro que algún lector de este artículo ya se acordó de aquel momento en que un cantante optó por no saludar ni en sus discos, ni en sus presentaciones y también cuando Poncho Zuleta, dejó de saludar en uno de sus discos; e igualmente pudo haberle venido a su mente cuando el Binomio de Oro, se presentaba elegantemente en las tarimas.

Púes bien, tanto de las tres situaciones anteriores como de las presentaciones que hemos visto, nos queda claro que la música vallenata es un todo, “Un Todo”, que no acepta muchos cambios, aunque los ha habido, en el mundo se le conoce de una manera y sería muy peligroso, para el propio folklore, cambiar sus formas. Entonces, el paradigma actual, el de los setentas, el de los noventas, de los ochentas, debe seguir igual?…… en qué año se dio la disputa oral entre Emiliano Zuleta Baquero y Lorenzo Morales?,…… como se dan aún las disputas verseadas en las calles, recreos de colegios y en cualquier paraje de nuestra costa?.. cierto que aunque cambié el escenario, sigue siendo lo mismo en esencia?….

Cuando unos niños improvisaban una acordeón de cartón que no sonaba, una caja con un termo dañado
y una guacharaca con un rayador y un tenedor, también emulaban a los cantantes de moda; hoy día, hay
mas acceso a tener un acordeón de verdad, una caja y una guacharaca, pero los niños, siguen haciendo el parangón escénico y oral con los cantantes de moda. Ayer un niño gritaba: “mucho gusto”, “se las dejo ahí”….. hoy expresan: “hay papaaaaa”, “ta varooo” etc o remedan aquel grito parecido a los indios de las series americanas que hacia Martin Elias; antes movían los hombros como Diomedes, hoy alzan los brazos al cielo y luego los bajan en parábola hacia el exterior como Silvestre.


Resulta necesario que el folklore vallenato siga igual, es indispensable que no cambie en su esencia; está bien que debe ser dinámico, que deben haber cambios; pues es apenas obvio que una gira sea de solo un fin de semana y no de un mes como Alejandro Durán lo hacía, o que se hable de mensajes de texto en redes sociales a contrario de decir “papelitos”; claro que los que pertenecemos a otras generaciones:
Baby boom (1949-1968), Generación X (1969-1980), no hablemos el mismo idioma que las generaciones actuales: Millennials (1981-1993), Generación Z (1994-2010); obvio no vivimos los mismos tiempos.

Para reflexionar: las dos últimas generaciones, es decir los nacidos entre 1981 y 2010, si bien oyen, bailan y cantan la música de los cantantes jóvenes, terminan sus fiestas escuchando a Diomedes, coreando “sufro de nuevo corazón, como la vez aquella…..”, y discuten que la versión de la canción de Amílcar Calderón original es mejor frente a la de Silvestre; o alguna canción tradicional de Poncho, Beto o Villazón entre otros… Sí, se las saben, las cantan, las corean.


Si el folklore vallenato es de una forma y así ha tenido el éxito que lo llevó a rezagar a la Cumbia como la
música que identifica a Colombia, lo mejor es que los conciertos sigan así como vienen: Originales y
Criollos.

Por: Edgardo Rodríguez Molina
Urumita, La Guajira, Julio de 2020

2 Comments

  1. Luis Narciso

    26 julio, 2020 at 6:37

    Me ha gustado un montón.

  2. @Gustavo_Tena

    27 julio, 2020 at 6:39

    Hola Luis nos alegra. Gracias por visitarnos

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